Contenido

El fin de la extravagancia

Antonio Lucas
Ir al contenido

Fotógrafo de mierda

Robert Sergel
Ir al contenido

La vida irónica

Manuel Arias Maldonado

He visto a los mejores cerebros de mi generación destruidos por la ironía, saciados, flemáticos, vestidos: así podría comenzar una versión de Aullido, el poema de Allen Ginsberg, adaptado a la era del hipster.

Ir al contenido

Cuando los andamios se volvieron peligrosos

Andrea Valdés

Como dijo Margaret Thatcher, su mayor logro no fue cambiar un partido sino dos. A raíz de su mandato se impuso un consenso demoledor en torno a la idea de que la lucha de clases ya era una cosa del pasado y de que todos debíamos aspirar a ser pequeños y grandes propietarios. Pero la crisis nos devuelve la duda: ¿Existe la clase trabajadora? Y si es así, ¿quién y cómo la representa? 

La próxima retrospectiva de Jeremy Deller en el Centro de Arte Dos de Mayo (El ideal infinitamente variable de lo popular), nos brinda la oportunidad de abordar el tema, poniéndolo en relación con el ensayo de Owen Jones sobre la emergencia de una nueva figura: los chavs.

Ir al contenido

La bohemia en el capitalismo

Javier Aquilué

E

En una de sus cartas a Theo, Vincent Van Gogh trata de explicar su rol productivo en la sociedad. Se define como un “holgazán a pesar suyo, que vive interiormente corroído por un gran deseo de acción, y que si no hace nada es porque está imposibilitado para hacerlo, porque se encuentra como prisionero de algo, porque no tiene lo que necesitaría para ser productivo, porque la fatalidad de las circunstancias lo ha reducido a este punto”.

Ir al contenido

La productividad ha enterrado nuestras vidas

Jaime Rodríguez Z.
Ir al contenido

45 minutos con Supernanny

Fidel Moreno
Ir al contenido

Antimandamientos

Juan Pérez Agirregoikoa
Ir al contenido

De la magia de los vínculos en general

Jesús Caníbal, Rafa Marcos Mota

Jesús Caníbal es J. Es socio de la librería cooperativa barcelonesa La caníbal junto con Amanda Cuesta y Julia Montilla. También forma parte, junto con Gelen Alcántara Sánchez, del equipo artístico Jeleton.Rafa Marcos Mota es R. Marcos Mota y es artista.

Ir al contenido

Fiori!

Francesc Ruiz

Estas margaritas extraídas del cómic Gay Flowers que Stefania Sala realizó para la revista del “Fronte Unitario Omosessuale Rivoluzionario Italiano”, FUORI! en los años 70, se presentan ahora en una sucesión de estados, mostrando diferentes grados de transformación. La flor en el culo tal y como aparece representada en el Jardín de las delicias del Bosco no deja lugar a dudas, estas flores son varias cosas a la vez y celebran ese otro lugar que Mario Mieli, el fílosofo queer italiano colaborador de FUORI! defendía:

Ir al contenido

Vivir con la punta de los dedos

Pedro García Campos

De herramienta a espejo, los sistemas de mensajería instantánea de nuestros teléfonos están modificando nuestra percepción de nosotros mismos y nuestros círculos sociales.

Ir al contenido

El encuentro de las tripas con el alma

Matteo Rini
Ir al contenido

Autorretrato

John Berger
Ir al contenido

Juan Antonio Canta

Gabriel Núñez

Casi dos décadas después de su adiós, el eco de Juan Antonio Canta podría limitarse al recuerdo de uno de aquellos fast-freaks que poblaron fugazmente las pantallas de una telebasura en pañales. De hecho, pocos saben hoy su nombre, y en cambio sí identifican aquella perversión de su “Danza de los limones”. Su historia aparece ahora revisada en Patuchas: el hombre de los mil limones, un documental de Asbel Esteve que reparte nostalgia entre los que lo admiramos y curiosidad entre los que apenas lo conocieron.

Ir al contenido

Maneras de representar el capital (...

Peio Aguirre

Un día de rutina en la Bolsa. La secuencia nos es conocida por haberla visto innumerables veces por televisión: brokers y otros agentes financieros gesticulan acalorados bajo grandes pantallas, rodeados de ordenadores con números y gráficos que cobran vida propia sin la directa intervención humana. ¿Cómo interactúa cada individuo en ese contexto para que el valor cambie de “valor”?

Ir al contenido

El procrastinar se va a acabar

Lidia Toga
Ir al contenido

La otra literatura alemana

Cecilia Dreymüller

Cuando Melinda Nadj Abonji ganó en 2010 el Premio del Libro —el más codiciado de los premios literarios alemanes, no tanto por su prestigio o por la suculenta dotación (25.000 euros) como por tener detrás el gran ventilador promocional del gremio de los libreros— hubo periodistas que afirmaron que la hasta entonces casi desconocida autora suiza, nacida en la Vojvodina, la provincia húngara de la antigua Yugoslavia, había sido elegida porque su perfil encajaba a la perfección en el encendido debate sobre la emigración que se libraba en aquel momento en Alemania.

Ir al contenido

América de norte a sur en ocho sesiones...

Beatriz Navas Valdés
Ir al contenido

Discos

Álex Sánchez
Ir al contenido

Diario Chino (III)

Ray Loriga
Ir al contenido

Las bellas extranjeras

Joaquín Albaicín

  

Ir al contenido

Caña: un libro fuera de serie

Carlos Jiménez
Ir al contenido

Diccionario Escéptico (II)

Miguel-Anxo Murado
Ir al contenido

La imagen salvaje

Jordi Costa

En la noche del 8 de abril de 2000, un grupo de cinco adolescentes agredió a Mark Hogancamp a la salida de un bar de Kingston (Nueva York), provocándole un traumatismo cerebral que, tras un coma de nueve días y algo más de un mes de recuperación, absorbería todo rastro de su memoria previa. De su identidad. 

Ir al contenido

Conciencias tranquilas

Alicia Guerrero Yeste

Sucedió así casi literalmente: de la noche a la mañana, los edificios icónicos se volvieron algo execrable, completamente abominable. Nos lo decían sus propios artífices, los arquitectos estrella —a través de las palabras del presidente de la Bienal de Venecia en 2012—,  proclamándose víctimas de una sociedad que, cual veleidosa e insaciable María Antonieta, les había obligado a producir y producir edificios espectaculares y mediocres. 

Ir al contenido

Deseos de tren superior

Alejandro Simón Partal

“Durante mi segundo año de gimnasia comencé con mi propia manera modernista de escribir poesía”, esgrime en sus memorias Tomas Tranströmer, clavando en quinta posición y perfilando endecasílabos.

Ir al contenido

La edad del bronce (VI)

Alexandre Serrano

 MANOLO CARACOL -  Grands Cantaores du Flamenco. Volume 7

Ir al contenido

Taller de artes escénicas con presos

Javier Montero

La entrada del Centro Penitenciario Madrid III de Valdemoro está controlada por guardias jurados. “Ahí tienes la primera muestra del continuo proceso de privatización”, me comenta Miguel, la persona organizadora del proyecto de artes escénicas realizado por los presos del módulo 4. Tienen que realizar una pieza teatral escrita e interpretada por los propios reclusos. 

Ir al contenido

Tras la ‘muerte del autor’: fanzines y...

Rafael Lamas

En la España de la última década del siglo XX aparecieron numerosos fanzines de estética experimental comprometidos con el anticopyright y el copyart. Su apuesta por el arte-postal y la creatividad crítica de sus convocatorias, como la huelga de arte de los años 2000-2001 en Barcelona y Madrid, daban respuesta a la ‘muerte del autor’ anunciada por el postestructuralismo de los años sesenta.

Ir al contenido

¡Que vienen los federales!

Ángel Calvo Ulloa

Un forastero recorre la calle del Dr. Fourquet y ve indicios de un nuevo Madrid D.F.¿Qué se está moviendo en el mundo de las galerías de arte en Madrid?

Ir al contenido

La cocina de carpanta

José Manuel Ruiz Blas
Ir al contenido

Varios acercamientos formales a una...

Miren Jaio

  

Ir al contenido

Francia

V.V.A.A / Dossier Francia
Ir al contenido

365

José Antonio Suárez Londoño
Ir al contenido

El cumpleaños de Evo Morales

Rafael Gumucio

Nunca he probado LSD, éxtasis o ayahuasca, pero dudo que sus efectos sean más poderosos que la suave inclinación con que el avión busca la pista de El Alto, el aeropuerto de La Paz, capital de Bolivia. 

Durante quince minutos el avión sobrevuela una infinita piel desierta que interrumpen de repente lagos esmeralda y huellas solitarias de pastores de llama. Hasta que de pronto se decide a posarse como una libélula sobre una tierra que se vuelve tan abstracta como el cielo. Cimas de volcanes, nieves eternas, cordilleras que rozan las nubes que se confunden con los sembradíos, para luego, casi rozando las alas del avión, en las calas, las calles, las fábricas del mismo color del suelo. Y luego campanarios celeste, azules, blancos, un permiso de color en esa inmensidad de terracota, porque las iglesias son los únicos edificios que no pagan impuestos cuando el constructor los termina.

Ir al contenido

Crónica de un sinsentido

Macarena Soto

Mi segunda noche en Melilla acabó al grito de “bosa, bosa”. Un pelotón sin uniformar vitoreaba al alba su hazaña por las callejuelas de la ciudad. Varios coches de policía les escoltaban, aunque a juzgar por el éxtasis victorioso reflejado en sus gestos, ellos seguro consideraban innecesaria la protección policial.

Ir al contenido

Afroamérica y el Islam

Mireia Sentís

Cuando el Tea Party emitió la información de que Barack Obama era musulmán, pareció que esta vez sí se podría dañar al presidente, que ya había podido demostrar sin dificultad la falsedad de otra noticia surgida desde ese mismo partido: su nacimiento fuera de las fronteras estadounidenses. 

Ir al contenido

Claudio Magris

Ignasi Duarte

Recuerdo todo, pero no entiendo nada.

Italo Svevo, La conciencia de Zeno

Ir al contenido