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Antonio Escohotado, un llanto por Maria Sharapova

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Antonio Escohotado lo llama “el precio de la gloria”. La última gran deportista en saber lo que vale un peine ha sido la tenista rusa Maria Sharapova al confesar que ha tomado meldonium durante los últimos 10 años, un fármaco con nombre de centurión romano que ayuda a la absorción de oxígeno y brinda mayor resistencia física. Lo sorprendente del caso es que el meldonium era de consumo legal hasta hace un par de meses cuando la Agencia Mundial Antidopaje (AMA, o WADA por sus siglas en inglés) lo condenó a las sombras. La bella tenista rusa dio positivo por esa sustancia durante el pasado Open de Australia y no ha dudado en inmolarse públicamente: apareció seria y abatida ante las cámaras del mundo como si hubiera cometido la mayor de las fechorías.

No dudo en recurrir al sabio Escohotado —quien acaba de publicar Frente al miedo (editado por Página Indómita)— para comentar el asunto. Me recibe en su casa serrana al caer la tarde, whisky y cigarrillos para entrar en faena. La chistorra vendrá después.

¿Qué le parece el caso de Maria Sharapova? De reina del tenis ha pasado a ser tramposa de la noche a la mañana.

Para empezar es un desastre que a Sharapova la demonicen por consumir esa sustancia que era legal hasta hace dos meses. Lo primero que caracteriza al Derecho es no ser retroactivo. Aquí hay un conflicto entre el Derecho y la Moral. El Derecho es siempre una norma muy precisa y concreta que regula mínimos y la Moral tiene sus propias reglas, muy particulares, cada uno se rige de la forma que prefiere. De manera que esta pobre mujer lleva diez años tomando eso de manera legal y ahora deciden que está prohibido. Lo que le ha pasado ahora a Sharapova es surrealista, o sea, ¡nunca nadie le ha dicho que eso que tomaba estaba prohibido!, y ahora la van a machacar, la van a hundir, la suspenderán y las marcas que la patrocinan la dejarán tirada.

¿Los de Antidopaje qué pensaban durante todo ese tiempo para permitir el consumo de meldonium?

Es increíble, pero también es curioso que el primer régimen que se atrevió a crear leyes secretas, leyes que no hace falta promulgarlas, y que también eran retroactivas fue la Unión Soviética. Nunca jamás se había visto semejante barbaridad. Si te fijas, poquito a poquito, la prohibición de ciertas drogas ha conseguido restablecer un sistema muy análogo al que regía en la Unión Soviética. Ahora resulta que esta mujer, que ha entregado su vida a ser la mejor tenista, tiene que tirar toda su carrera a la basura. ¿Por qué? Por una combinación de ignorancia, injusticia y barbarie. Resulta que el alcohol es un producto legal alimenticio, el tabaco, una materia suntuaria, pero, en cambio, el opio o la marihuana son malignos.

Usted defiende la liberalización del consumo de todo tipo de drogas, pero surge un debate: ¿los deportistas que no quisieran usar sustancias para mejorar su rendimiento no estarían en desventaja con los otros?

Allá ellos, el que quisiera podría utilizar ese apoyo químico, y el que no quisiera, también estaría en su derecho. Estar en la cima no es gratis y cada uno alcanza sus objetivos a su manera, dentro de las reglas de cada deporte. Lógicamente hay que pagar un precio y, algunas veces, es un precio muy caro. Tom Simpson murió reventado al subir el Mont Ventoux porque iba hasta arriba de una mezcla de anfetaminas y alcohol, casi nada. Fue el mal uso de esa sustancia lo que mató al ciclista inglés. ¡Qué sequedad de boca le debió dar, pobrecito! Lo que hay que hacer, como siempre, es repartir información y libertad, y entonces el que se quiera dopar, que lo haga, y libremente. Ahí están las cosas, y ustedes verán, si lo hacen mal y quieren matarse, pues muy bien. En el origen está siempre la arbitrariedad de una legislación que decide prohibir unas cosas sin explicar por qué. A esta pobre beldad rusa le han pillado y le han cortado la mano después de toda una vida intentado pegar los mejores raquetazos.

Suena fuerte: quien se quiera matar, que se mate.

Pues sí, no podemos proteger a las personas de arrojarse por las ventanas prohibiendo la edificación de casas altas. No podemos pretender que las personas no se maten conduciendo a toda pastilla prohibiendo la fabricación de automóviles. Es lo que tiene esto, la libertad puede ser incómoda pero es ineludible.

El uso de drogas puede mejorar la resistencia física, ¿pero cree que también convertiría a un jugador de fútbol mediocre en una estrella?

No tengo ni idea, pero pensemos que muchos de los grandes artistas que conocemos, poetas, escritores, pintores, músicos… tomaban sus buenas cantidades de drogas. Es verdad que si no tienes nada en la cabeza las drogas no te van a solucionar mucho. Nadie puede pretender alcanzar el virtuosismo de Zidane o de Messi tomando anfetas o cocaína. Es evidente.

En Nuestro derecho a las drogas, de Thomas Szasz, libro que usted tradujo y prologó, se incide, entre otras cuestiones, en que bajo la cruzada gubernamental contra el consumo de drogas se esconde la siniestra mano del Estado.

Gran amigo, Thomas. Sí, está claro, lo que el Estado pretende maquillar como una iniciativa terapéutica no es más que una coacción que pone en peligro la supervivencia de una sociedad que tiende a delegar responsabilidades. En ese prólogo pongo de manifiesto que lo que hace de algo un bien es nuestro quererlo como tal, el animus possedendi, y aquí no caben suplantaciones sin incurrir en fraude. Es evidente que, en contraste con los cuadrúpedos de rebaño, ser un ciudadano adulto supone derecho de disponer de sí o del cuerpo propio. Cualquier guerra contra las drogas es una guerra contra la propiedad en sentido nuclear, como suma de las cosas deseadas y nuestra propia persona. “Más derechos inútiles de voto”, comenta Szasz, “por menos derechos personales decisivos”. ¿Qué derechos decisivos? Los que empiezan en la autonomía del placer propio y acaban en la autonomía para resolver la manera y el momento de la propia muerte. La cruzada antidroga sólo cesará asumiendo el brote de falsa conciencia y crueldad en cuanto tal, y borrando de las competencias estatales legítimas cualquier atentado contra la propiedad que las personas tienen sobre sí mismas.

La demonización del consumo de ciertos fármacos en el deporte profesional llega al delirio de prohibirle a un atleta, por ejemplo, tomar una pastilla para mejorar su sueño, su descanso. Que la vida es muy dura y todos tenemos tormentas en la mente.

Otro absurdo infame. ¿Tomar una pastilla para dormir va a convertir a un atleta mediano en un virtuoso? Pues no. Lo que sí conseguirá ese fármaco es que ese atleta esté más descansado después de un sueño reparador. Es la hostia, resulta que tomarse una pastilla para dormir, aunque sea en vacaciones, está prohibido. Es una locura.

¿Algún deportista que consumiera drogas se dirigió a usted en busca de consejo?

Sí, una saltadora española de trampolín de piscina cuyo nombre me callo. La chica me decía que para superar la ansiedad necesitaba fumar cannabis antes de la competición. ¿Y qué le vas a decir? Pues nada, mala suerte porque tarde o temprano la acabarían cazando.

¿Cree que este estado de demencia acabará pronto? ¿Llegará el sentido común a los dirigentes políticos?

Tengo la sensación de que esta situación lamentable no se va a prolongar mucho. Yo creo que en cinco años la cosa va a cambiar.

¿Está convencido de que en cinco años se levantará la prohibición de todas las drogas?

Sí, más o menos, en cinco años. Primero será la marihuana la que abra el camino, y luego llegará todas las demás, como los opiáceos; la cocaína quizá tarde un poco más porque está más satanizada, porque parece que su consumo está ligado a un cierto nivel de vida, no sé, y eso causa mucha envidia. En el caso del doping en el deporte tardará un poco más, será lo último, pero llegará. El deporte es un campo muy especializado y hay más sensibilidad en ese asunto.

¿Qué sustancia me recomienda tomar para dar esta noche un paseo largo?

Hombre, pues, de momento, vamos a tomarnos una chistorra y luego depende de la sensación interior de cada uno. Un poquito de maría después de la chistorra podría estar muy bien. Pero vamos, existen otras opciones, que en esta casa no hay control antidoping.

 
La ilustración de Escohotado es de Cabezas.