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Bowie sin velo

"Blackstar" y su posible simbolismo esotérico
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Polémica fue una de las últimas canciones de David Bowie, Blackstar, y no sólo debido al fallecimiento del cantante dos días después de salir a la venta. Cualquier búsqueda en Google nos remite a un sinfín de comentarios y opiniones con una única característica en común: su discrepancia. Donde algunos comentarios en YouTube vieron un intento de reafirmar su ya gigantesca figura musical crucificando simbólicamente a Elvis Presley o a John Lennon, ciertos periodistas percibieron un símbolo del Estado Islámico (en un artículo sin firma en el ABC) y los refugiados (Darío Prieto, en El Mundo); algunos blogs, como el del Dr. Manuel Pérez Cornejo o Kyle B. Stiff, contemplaron influencias gnósticas, y el último incluso hacía referencia a los Anunaki, reptilianos que, según David Icke, nos controlan en la sombra; muchos espectadores, sin embargo, interpretaron un ataque a la cristiandad y a sus símbolos. Empero, en lo que la mayor parte de espectadores del vídeo coincidieron es en el anuncio de su muerte, realizado por un Bowie consumido por el cáncer y al que sólo le quedaban días de vida. Ciertos autores de artículos y blogs se centraron en este aspecto y emplearon un enfoque ocultista con el fin de explicar el mayor número de fotogramas. Eso mismo intentaremos en este ensayo, dentro de nuestras limitaciones en tanto que no-iniciados: despejar un poco las sombras de algunos fragmentos del controvertido vídeo proyectando la luz del esoterismo, con el fin de, con suerte, ayudar a arrebatar a Bowie parte de su velo (o venda, en este caso), aquel que parece que, como el de la Diosa, «ningún mortal ha desvelado todavía» [1].

Para ello, les invito a entrar en otro mundo, el mundo esotérico, un mundo donde los dioses existen, pero también los cuatro príncipes de la corona del infierno; un mundo donde todos brillamos como estrellas, pero donde dos es igual a uno, y donde hasta el uno es un cero. Ahora bien, no podemos hacer frente a las tinieblas y demonios de este universo tan alejado de nuestra racionalidad instrumental sin armas —en este caso, mágicas— de distintos tipos, para defendernos del mayor número posible de criaturas qliphóticas o infernales. Las nuestras, por tanto, provendrán de fuentes diversas para enriquecer el ritual de esclarecimiento del universo de Bowie: la elevación de alguna fuente masónica (principalmente, Albert Pike) como varita, la sed de sangre de ciertos grimorios contemporáneos (sobre todo, el prácticamente desconocido Liber Sitra Ahra, por su alto componente cabalístico) a modo de daga ceremonial, y la inmensa influencia cultural de los escritos de Aleister Crowley, la Golden Dawn y la Teosofía como copas; de pentáculo, defensa contra lo espiritual, ¿qué mejor que la disolución de lo esotérico en lo académico, lo material, mediante la obra del filósofo Adolphe Franck? Recordando las palabras de Crowley de «Y está escrito en los Oráculos de Zoroastro que al mortal perseverante los Benditos Inmortales acuden prestos» [2], sólo nos queda encomendarnos a Toth, patrón de la magia, para que nos ayude a disipar las tinieblas del camino y a seguir a Bowie en su ascenso mágico. Comenzamos.

Antes siquiera de ver el video, al espectador puede sorprenderle su excesiva duración para los estándares de una canción, que suelen oscilar entre los tres y seis minutos. Esta en concreto dura nada más ni nada menos que diez (9:59 o 9:58 en algunas versiones de Internet). El oyente con gafas esotéricas se preguntará si es en verdad una casualidad o si se trata de un hecho intencionado, ya que el diez está considerado el número perfecto en ocultismo: diez son los sephiroth [3] cabalísticos o manifestaciones divinas correspondientes cada una a ciertos nombres divinos o a entidades (arc-)angélicas y astrales, diez es la tetractys pitagórica resultante de sumar los números de poder uno, dos, tres y cuatro. Albert Pike, en su Moral and Dogma, aclaraba su significado de la siguiente manera: «[...] es la medida de todo y reduce los números multiplicados a la unidad. Al contener todas las relaciones numéricas y harmónicas, y todas las propiedades de los números que lo preceden, concluye el Ábaco o la Tabla de Pitágoras. Para las Sociedades Mistéricas, este número tipificaba la construcción de todas las maravillas del Universo [...] la Unidad en medio del Cero, como el centro de un círculo, o el símbolo de la Deidad.»[4]  La idea de la Unidad en medio del Cero parece, efectivamente, ir poderosamente ligada al diez. Así, volvemos a encontrárnosla, una vez más, en una obra tan distinta como Liber Sitra Ahra, que declara que «La década, el fin divino, representa el 1 volviendo al 0». [5] Si en verdad la duración del vídeo puede gozar de algún significado es algo que veremos al ponerlo en contexto con el resto de símbolos.

A los pocos segundos de darle al play, nos encontramos con que sobre la imagen se nos proyecta durante unos segundos la estrella de cinco puntas que sirve de portada para el disco, estrella que vuelve a aparecer en la última escena del videoclip. Este símbolo, en sus orígenes con una yod hebrea inscrita que en los últimos siglos ha sido reemplazada por una G en los países germánicos, es lo que en masonería se denomina «estrella flamígera», la cual, según nos informa Pike en su obra anteriormente mencionada, simboliza en masonería cristiana la estrella que mostró a los Magos  el nacimiento de un profeta (o del Logos encarnado, según la opinión) que volvería a traer a la Humanidad el conocimiento cabalístico perdido ya por aquella época. Sin embargo, en este vídeo nos interesa más el aspecto alquímico de este símbolo, también explicado por Pike: el que representa la quinta y última etapa para lograr la transmutación de metales: «Con estas tres sustancias principales se puede efectuar la transmutación de los metales, que debe realizarse mediante los cinco puntos o reglas de la Maestría Escocesa. [...] esta Estrella Flamígera nos muestra el quinto y último punto de los Maestros Escoceses» [6]. Ahora bien, como está indicado en esta obra y en The Secret Teachings of All Ages, de Manly P. Hall [7], para crear oro en el plano físico uno necesita oro en el plano espiritual, ya que «ex nihilo nihil fit» [«de la nada, nada surge»]. Por tanto, el principal propósito de la alquimia, la «Gran Obra», es llevar al espíritu a un estado de perfección, luz y conocimiento: «La Gran Obra es, por encima de todas las cosas, la creación del hombre por sí mismo; es decir, la conquista total y completa que efectúa de sus facultades y su futuro. Es, por encima de todo, la emancipación perfecta de su voluntad, que le asegura el imperio universal de Azoth, y el dominio del magnetismo, esto es, un poder completo sobre el agente mágico universal» [8]. Esta creación del hombre por sí mismo es lo que esotéricamente se conoce como la unión del hombre (simbolizado por las cuatro puntas inferiores) con el Espíritu Santo (simbolizado por la punta superior), que a su vez lo conecta con lo divino, como nos indica Israel Regardie en The Tree of Life, p. 158. O, por citar otra fuente en la que se aprecia más claramente, «El pentagrama. La voluntad del hombre, el comienzo de la Gran Obra» [9]. Vemos, por tanto, que la estrella flamígera mostrada por Bowie simboliza la Gran Obra mediante la cual el ser humano se perfecciona, perfección, como hemos visto, simbolizada por el número diez. Se aprecia, por consiguiente, una coherencia entre este símbolo y la duración del videoclip, que seguramente seamos capaces de esclarecer más a medida que avancemos en el análisis.

Observemos por un momento el paisaje que rodea al astronauta muerto, que, como señalan la mayor parte de blogs sobre el tema, se trata posiblemente del Mayor Tom, el mismo del que habla Bowie desde el principio de su carrera, en aquella lejana Space Oddity de 1969, y del que vuelve a relatarnos en Ashes to Ashes: el astronauta despega, se corta la comunicación con él y, a los años, manda un mensaje informando de que se encuentra feliz; ahora, treinta y seis años más tarde, descubrimos que ha fallecido. Aparte de las extrañas montañas y, por supuesto, esa «estrella negra» (analizada de manera extensa por Manuel Pérez Cornejo en su entrada, por lo que no nos detendremos en ella; bástenos con decir que, de acuerdo con dicho blog, se trata de otro símbolo alquímico de la compleción de la Gran Obra), nos llamará la atención el color del paisaje, de un azul apagado que, sin duda, no esperaríamos encontrarnos en una cordillera. ¿Tendrá algún significado? Si acudimos a las correspondencias cromáticas de los sephiroth anteriormente mencionados, vemos que, de acuerdo con Israel Regardie, en su obra A Garden Of Pomegranates [10], el azul puede corresponder, dependiendo de su tonalidad, a varias esferas e incluso caminos del Árbol de la Vida, cuya lista completa y significados no es relevante para el presente ensayo, pero que puede encontrarse tanto en este último libro como en el ya citado de Dion Fortune. Sin embargo, entre dichas correspondencias encontramos una que es perfectamente coherente con todo lo que hemos encontrado hasta ahora: el azul (celeste, parecido al del vídeo) como símbolo del camino Aleph, que une el segundo sephira, Chokmah, con el primero, Kether, definido por Adolphe Franck como

La Corona, [sic] es la fuente de donde surgió una luz sin fin, y de ahí procede el nombre [divino] de Infinito, En Soph, para designar la causa suprema; puesto que en este estado ella no tiene ni forma ni figura; no existe entonces ningún medio para comprenderla, ninguna manera de conocerla; en ese sentido es por lo que se ha dicho: No medites acerca de una cosa que está demasiado por encima de ti [11] .

De querer simbolizar Aleph con el azul, como proponemos aquí, David Bowie podría haber tenido la intención de reflejar el tránsito del estado interior de fuerza creadora a la misma Luz Divina, a la máxima manifestación divina, el camino que va de Dios Padre al Dios más abstracto del que podemos tener constancia y, por tanto, lo más cercano a Su esencia que podamos alcanzar. La llegada a Kether es, en lenguaje cabalístico, el equivalente a la Gran Obra en alquimia, a convertirse en oro espiritualmente.

Llegados a este punto, es comprensible que el lector se pregunte, con razón, si realmente hay motivos más allá de la pura especulación para relacionar una canción ya tan famosa con algo tan abstracto como la Kabbalah. Ante esta objeción señalamos, como el blog Expedientes Illuminati, que el hecho de que Bowie estaba familiarizado con este sistema o que, al menos, conocía su existencia y le debía llamar la atención es algo que puede constatarse no sólo en letras de discos anteriores («I'm closer to the Golden Dawn immersed in Crowley's uniform of imagery» [«Estoy más cerca de la Golden Dawn inmerso en el uniforme de imágenes de Crowley»], reza «Quicksand», haciendo referencia a Aleister Crowley y a la Golden Dawn, personas y sistemas esotéricos ambos que emplean la Kabbalah en sus rituales), sino que además, en la portada del disco "Station to Station" incluso aparece el mismo Bowie dibujando el esquema del Árbol de la Vida, al que hace referencia también en sus letras («one magical moment from Kether to Malkuth» [«un momento mágico de Kether a Malkuth»]. Por tanto, no es inconcebible pensar que el artista esté haciendo uso de la Kabbalah por última vez para transmitirnos un mensaje.

Cambia el fotograma y en primer término nos encontramos a David Bowie con una venda con ¿ojos?; en segundo, a dos hombres y una mujer moviéndose mecánicamente al son de la música de fondo. Como bien señala Manuel Pérez Cornejo, esa venda recuerda a la de los iniciados masónicos (o de la Ordo Templi Orientis, entre otras sociedades), a los que se les tapa los ojos con el fin de cegarlos a este mundo y abrírselos (simbolizado con los botones sobre la venda) al plano espiritual. Israel Regardie nos relata que llevar los ojos cubiertos era y es una costumbre en la mayoría de sociedades iniciáticas, y nos explica que la tradición representa «la ilusión de la vida mundana ilusoria y la ignorancia en la que el hombre no regenerado se debate, víctima reacia en la tragedia perpetuamente representada de doliente nacimiento, deterioro y muerte» [12]. Por tanto, el papel del cantante es en esta primera parte el de alguien que acaba de iniciarse en una sociedad secreta y que comienza a, o, al menos, tiene la intención de, ver más allá de lo material. Fijémonos en que sus gestos, aunque extraños, parecen, como los de todas las mujeres que van a aparecer en el videoclip, premeditados, fruto de una voluntad, conscientes. En contraposición, los de los tres personajes secundarios se nos presentan automáticos, casi mecánicos; sus ojos, inexpresivos, mirando al frente; lo que uno hace, lo hacen los otros, sin personalidad: se está contrastando la voluntad —ingrediente fundamental para la realización de la Gran Obra— con la inercia, la falta de ella. Como aventura Manuel Pérez, el momento en que levantan los brazos podría incluso remitir a los muertos vivientes de las películas de terror antiguas, muertos en vida. Estos grises personajes parecen representar a los no-iniciados, aquellos que van por la vida sin cuestionarse el porqué de sus actos o el mundo que les rodea. Observemos que, cuando incide sobre ellos la luz (símbolo desde la Antigüedad no sólo de la divinidad, sino también del conocimiento y de la verdadera realidad), se difuminan, e incluso parecen desaparecer parcialmente, como si fueran sombras sin existencia real. Quizás Bowie quisiera indicarnos que su existencia es temporal, que tras la muerte, a diferencia del iniciado, desaparecerán sin dejar rastro.

A continuación una mujer con cola abre la escafandra del astronauta y aparece, seguramente, el símbolo más llamativo después de la estrella negra, pero, a la vez, uno de los más difíciles de interpretar: una calavera, cuyas joyas recuerdan al símbolo que nos describe Mario Conde en Economía y espíritu y que denomina «calavera coronada»: «vi con claridad meridiana una calavera coronada. Es decir, una corona viva, símbolo de la materia, del poder terrenal, sobre una calavera, símbolo de la muerte, de la trascendencia» [13]. Esta descripción nos puede hacer pensar que la muerte es soberana del reino material; sin embargo, como el autor no llega a explicarnos qué significa exactamente, en este caso tendremos que especular sin basarnos en fuentes. Pospondremos, por consiguiente, la interpretación de la mujer y de la calavera para cuando tengamos más contexto en el vídeo.

Para aquello para cuyo análisis disponemos ya de datos suficientes es el verso que Bowie repite una y otra vez: «at the centre of it all, your eyes» [«en el centro de todo ello, tus ojos»]. Los ojos parecen representar un papel clave en el vídeo, y no sólo por estos versos: más adelante vemos varios primeros planos de los ojos de Bowie y de la mujer; además, no olvidemos que, dependiendo del momento, Bowie los lleva tapados o descubiertos. Como estamos viendo y veremos más adelante, el simbolismo a lo largo de todo el video parece hacer referencia en gran parte o a Kether o al camino de Aleph; por ello, es posible que estas palabras no sean una excepción y «your eyes» sea una metáfora del punto de vista, situado en «el centro de todo», por ser el instrumento que interpreta toda la realidad. ¿Cuál es la relación entre el «punto de vista» y Kether? Crowley/Aiwass (que el lector sea el que se pronuncie sobre la autoría del libro) afirma en El libro de la ley que Hadit es el punto mínimo donde Nuit, el Espacio Infinito, se manifiesta y toma autoconciencia. Es, pues, en última instancia cada uno de nosotros, nuestro punto de vista, «nuestros ojos» que interpretan el universo, un universo objetivo, pero diferente para cada persona, es «el centro de un círculo» que nos decía Pike sobre el diez, donde el círculo es Nuit/Ain Soph. El iniciado deberá llegar a la autoconciencia de Nuit en Hadit ascendiendo por el Árbol de la Vida, según Thélema. Este Hadit no es más que otro nombre para Kether: así como Nuit se hace manifiesta en el punto Hadit, la luz de Ain Soph se pliega sobre sí misma hasta concentrarse en un punto mínimo, Ain Soph Aur, que en tanto que contenedor de todo lo manifestado y emanador de ello se denomina Kether, el primer sephirah. Por ende, no vamos a afirmar rotundamente que con este enigmático verso Bowie esté refiriéndose a esto, pero teniendo en cuenta la importancia de Kether en el vídeo y que Bowie era lector de Crowley, es factible, incluso probable, que así sea. Es más, el lector familiarizado con la Kabbalah también podría pensar en estas referencias al ver las imágenes mostradas cuando Bowie canta «In the villa of Ormen stands a solitary candle» [«en la villa de Ormen se encuentra una vela solitaria»], en las que aparece una vela con una cantidad ingente de cera (cuyas gigantescas dimensiones se ven en torno a los dos minutos y medio de vídeo) que, en una de las escenas, parece que se ha extendido hasta alcanzar tal tamaño por derretimiento de una masa de cera primera, sugerido por el líquido ardiente que va derramándose y goteando (como se ve en torno a los dos minutos y cincuenta segundos). La luz fácilmente podría ser Ain Soph: la luz que fructifica en un haz (el líquido) que termina por emanar todo el universo (la cera gigantesca); de hecho, según Pagannews.com [14], la vela encendida es un símbolo de Ain Soph Aur/Kether en tanto que emanadores de la realidad. El centro de todo se correspondería, según esta hipótesis, con Hadit/nuestro punto de vista/nuestros ojos a nivel microcósmico. O, si consideramos la cera como la Materia Primigenia que, según algunas doctrinas esotéricas dualistas, o incluso la mormónica, existía junto con la luz, podríamos decir que la luz es la que está imprimiendo la forma a la materia y la va extendiendo mediante su calor. Por consiguiente, si interpretamos que esa vela que arde en Ormen es Ain Soph, sería coherente que en el centro de todo ello se encontraran nuestros ojos/Hadit.

Pero ¿qué es Ormen?, se preguntará –con razón— el lector. ¿Se trata de un lugar o, al igual que el resto del vídeo, posee un simbolismo? La Kabbalah nos enseña varios métodos de estudio de las palabras para descubrir su significado oculto: la Gematría (traducir las letras a números), el Notaricón (formar mensajes con la primera letra de cada palabra) y la Temurá (cambiar el orden de las letras). En este último método, el orden que prima es el inverso: se lee una palabra al revés y se obtiene el mensaje verdadero. Cuando Bowie dice «Ormen», en realidad, al ser británico, pronuncia /oomen/, lo cual una lengua cuyo alfabeto y fonética encajen mejor que en el inglés (como el latín, el griego o el propio español) escribiría como «omen». ¿Qué es «omen» al revés? «Nemo», ‘nadie’ en latín, el nombre de los iniciados que han superado el Abismo, ya que han sacrificado su yo y se reconocen como cero, como parte de la unidad inexistente que es Ain.

Llega un momento del vídeo en el que, de repente, se hace la luz, la música cambia, se vuelve menos inquietante, incluso celestial. Bowie, ya sin venda, y los tres «muertos vivientes» se encuentran en una especie de plano celestial, con su firmamento azul y sus nubes. Observamos que el artista blande un libro con una estrella flamígera —muy parecido, como recuerda Manuel Pérez Cornejo, al que Crowley tiene a su lado en su foto más famosa— y que parece utilizarlo a modo de gafas o lupa para analizar lo que lo rodea. El libro parece simbolizar cualquier doctrina esotérica o religiosa (seguramente más lo primero, por el uso de la estrella de cinco puntas, o, si la semejanza con el de Crowley es intencional, la doctrina de este, Thélema) y Bowie, a un creyente o iniciado, quizás el mismo que antes llevaba la venda, tras alcanzar la iluminación gracias a la doctrina aprendida en la sociedad secreta, que intenta comprender los planos superiores a los que ha ascendido mediante su antigua doctrina. Sin embargo, vemos que en el momento en que incide directamente la luz sobre él, el libro se dobla y Bowie lo descarta. Quizás lo que nos quiera decir con esta imagen es que las doctrinas esotéricas son prácticas para ascender a realidades superiores, pero que una vez alcanzadas estas no ayudan para entender la divinidad o para llegar a un conocimiento absoluto, puede que sí para conocer el how [«cómo»] pero no así el why [«porqué»], a los que hace mención poco después en la letra («I can’t answer why, but I can tell you how» [«no puedo responder por qué, pero puedo decirte cómo»], hecho en el que insisten los grandes ocultistas, como Crowley en Magick without Tears: todo cuanto saben con seguridad es que al realizar ciertos procedimientos tienen lugar ciertos efectos cuya explicación desconocen). Esta es, efectivamente, la situación que parece darse una vez cruzado el Abismo cabalístico, en los supernales, estados seguramente parecidos a lo que entienden los cristianos por «cielo»: el lenguaje y las ideas (el intelecto o ruach, en su denominación cabalística) dejan de servir, lo único que puede ayudarnos en nuestra búsqueda de la verdad es la intuición directa o neschamah. Como diría Wittgenstein en su Tractatus Logico-Philosophicus, nos sirven a modo de escalera, que debe utilizarse para ascender y luego ser descartada. Sin embargo, poco después vemos cómo Bowie vuelve a blandir el libro mirando hacia abajo, seguramente hacia el mundo: la doctrina sí es una herramienta útil para explicar el universo, lo manifestado, la Microprosophus, no así la Macroprosophus.

La escena vuelve a cambiar. Tras su «experiencia mística» con la luz, Bowie vuelve al «mundo», ya sin venda; la luz lo toca pero no se difumina, a diferencia de las tres figuras anteriores. Apréciese el primer plano de sus ojos, contraponiéndose a los de la mujer, primero cerrados y luego abiertos: seguramente simbolice que la luz les ha abierto los ojos a ambos y que le ha quitado la venda a él; de hecho, vemos que Bowie parpadea mucho, como si acabara de despertar, como si esa luz lo hubiera «despertado del sueño», de la ilusión, le hubiera quitado el velo de Maya, ese que nos hace ver el Uno como Múltiple. Ese cruce de planos entre los ojos masculinos y femeninos podría indicarnos que Bowie y ella son la misma persona en distintos sexos, ya que para ascender a los altos planos hay que desarrollar tanto el lado masculino como femenino del espíritu, requisito cuya importancia resalta Aleister Crowley en su autobiografía, Confessions, hasta el punto incluso de jactarse de ser hermafrodita espiritual. Esta necesidad se explica porque el lado izquierdo del Árbol de la Vida es predominantemente femenino y el de la derecha, eminentemente masculino. Para sintonizar con cada una de las esferas o sephiroth es necesario, por tanto, volverse andrógino, concepto cuya relación con Bowie también señala Manuel Pérez Cornejo en su entrada de blog y a la que remitimos para más información. Por ende, si Bowie, como suponemos, nos está comunicando que ha alcanzado un nivel esotérico superior, no es descabellado pensar que su figura y la de la mujer se identifiquen para simbolizarlo. Esta hipótesis, aparte de por la imagen de Bowie durante toda su carrera, con sus vestidos, coletas, etc., podría verse apoyada también por la presencia de una única voz femenina que se superpone por lo bajo a la de Bowie cuando canta durante la primera parte de esta canción, hasta su iluminación en el plano celestial y posterior apertura de ojos. Quizás la cola de la mujer pretenda enfatizar más la idea del ser humano perfecto, aquel que abarca dentro de sí incluso la animalidad.

Sigamos con las imágenes. Fijémonos en cómo nada más comenzar la escena Bowie se encuentra con las manos en posición orante, ¿quizás porque, una vez superado el Abismo y descartada la doctrina, el intelecto, sólo nos queda la oración para conocer al Absoluto, esa oración que, según Mario Conde, a partir de ciertos niveles ha de prescindir de toda palabra, ser silente? La sala está ahora más llena de luz, el artista no actúa igual, se le ve más resuelto y menos oscuro. Los gestos, los movimientos son, en este caso, tanto o más importantes que la letra. Así, por ejemplo, cuando dice «I’m ‘a take you home» [«te voy a llevar a casa»], no queda claro qué significa «casa» si no nos remitimos a su movimiento de cabeza señalando hacia arriba, hacia la ventana de donde mana la luz: «casa» es, por tanto, algo que está encima de él, ¿quizás la luz o el cielo, o es algo más bien simbólico, que significa «más arriba del Árbol de la Vida»? Según la Kabbalah [15], la Humanidad debería ocupar el Malkuth [décimo y último sephirah] del tercer mundo, el de Formación o Yetzirah, justo después de los ángeles; sin embargo, tras la Caída se encuentra en el Malkuth del cuarto mundo o Assia. En cierto modo, ascender a Kether, cúspide del Árbol de la Vida, es volver al Malkuth del tercer mundo, ya que según algunos autores el Malkuth de un mundo coincide con el Kether del siguiente [«Como arriba, así abajo, pero de otra manera», o «Kether está en Malkuth y Malkuth en Kether, pero de otra manera» rezan las máximas herméticas]. Por ende, el movimiento con la cabeza señalando hacia arriba de Bowie y el verso «te voy a  llevar a casa» podría interpretarse, a la luz de la Kabbalah, como un ascenso al Kether-Malkuth que nos corresponde por naturaleza antes de caer al mundo material. También a nuestro «verdadero hogar» y a la Caída puede hacer referencia el verso «We were born upside down» [«Nacimos al revés», entendido como que el extremo superior está en el inferior y viceversa], puesto que nacer en el Malkuth de Assia es justo lo contrario que nacer en el Kether de Assia–Malkuth de Yetzirah.

Observemos atentamente sus exagerados movimientos: parece una parodia de sí mismo; incluso en una ocasión se toca la nariz en un gesto burlón. ¿No recuerda acaso a un payaso, o, lo que es casi lo mismo, a un bufón? El Fool o bufón es una carta del Tarot que, como todas, tiene una correspondencia cabalística. Echen un vistazo a la página anteriormente citada de Regardie para ver a qué sección del Árbol de la Vida corresponde. ¿Adivinan cuál es la equivalencia? Exacto: con el sendero de Aleph, el que va de Chokmah a Kether. Sin venda en los ojos, Bowie nos dice con sus gestos que su estado actual de iluminación es el del camino que va directamente hacia la Unidad. ¿No era el 10 acaso el número que convertía a todos los demás en unidad, según Pike? Pero no nos lo dice una vez ni dos, ni tan sólo tres durante el vídeo. Escuchen las palabras que emite mientras gesticula grandilocuentemente: «I want eagles in my daydreams, diamonds in my eyes» [«quiero águilas en mis ensueños, diamantes en mis ojos»]. Águilas, símbolo de Aleph. Casi ni hace falta ni siquiera aclarar que el diamante se corresponde con el mismo Kether. «I am a blackstar» [«soy una estrella negra»], insiste una y otra vez, en esa sala llena de luz (luz blanca, símbolo, también, del primer sephira), tratando de explicarnos que se encuentra de tránsito a Kether, si es que no ha llegado ya. En medio de esa insistencia, nos indica también qué no es: una estrella del pop, una estrella del cine, un gangstar [juego de palabras con gangster para que rime con «estrella»], una estrella errante... Como vemos, todo aquello con lo que no se identifica tiene un patrón común: un tipo de estrella distinta a la estrella negra, pero estrella a fin de cuentas. Quizás con estos versos nos quiera indicar que, se sea o no una blackstar, todos seguimos siendo estrellas, sólo que de distinta naturaleza. Esta idea se encuentra explícita en su admirado Aleister Crowley, quien, en «su» Libro de la ley, versículo I.3, nos señala que «Todo hombre y toda mujer es una estrella», metáfora que sirve para basar la ética de «haz lo que quieras será toda la ley», justificada mediante el hecho de que cada estrella sigue su órbita y nadie ha de interponerse en ella. De hecho, este simbolismo estelar es perfecto para explicar la llegada a Kether de un microcosmos. Según nos cuenta Crowley, en una visión se le presentó una negrura infinita, el Espacio Infinito (Nuit, sinónimo de Ain Soph, el Absoluto) salpicado de pequeñas luces: las estrellas, cada uno de nosotros. Cuando esas estrellas individuales alcanzan la Corona, se convierten en una estrella negra, que sería indistinguible de ese Espacio Infinito, es decir, se fundiría con él, o, lo que es lo mismo, con Nuit, con la Divinidad, el mensaje que este artículo defiende que se presenta una y otra vez en el videoclip.

Más ambiguo es el verso «I am the great I am» [literalmente «Soy el grande yo soy»], ya que no sabemos si debería haber una coma entre «great» y «I» y, por tanto, si deberíamos traducirlo como algo parecido a «soy el grande, lo soy» o como «soy el gran “Yo soy”». Kyle Stiff, así como el autor del blog Expedientes Illuminati, apuntan [16], de manera correcta a mi parecer, a que Bowie podría estar haciendo referencia al nombre divino Eheieh, revelado a Moisés por la zarza y traducido [no muy acertadamente según Albert Pike] como «yo soy el que soy», en inglés «I am that I am». El motivo que nos lleva a creer en esta posibilidad es su coherencia con los demás símbolos del video, ya que Eheieh es justamente el nombre divino correspondiente a Kether, como nos indica, entre otros, Dion Fortune en Mystical Qabala [17]. Lo que no es del todo correcto (de acuerdo, una vez más con Pike) es la explicación que nos proporciona Stiff, ya que confunde Yahvé (el nombre griego de Jehovah, nombre sagrado correspondiente a Chokmah, el Demiurgo, la manifestación de Dios que, con sus letras, creó el mundo) con Eheieh, que cabalísticamente no coincide con Chokmah, sino con la Corona, Kether.

Nos habremos dado cuenta de que los tres «muertos vivientes» ya no se encuentran en la misma sala que Bowie desde los fotogramas del plano celeste. ¿Son los tres crucificados que aparecen posteriormente? Esta hipótesis podría sostenerse teniendo en cuenta que el crucificado de la derecha parece llevar vestido, por lo que es muy posible que se trate de una mujer. Lo sean o no, casi todos los espectadores coincidirán en que las tres figuras no quieren estar en la cruz, que intentan zafarse de ella y que sus muecas son agónicas. Surgirá la pregunta de cómo han llegado allí si los habíamos dejado, junto con Bowie, en un plano lleno de luz y azul celeste. ¿Quizás allí se produjo un juicio que los separó y dejó a uno en una sala repleta de luz y a los otros, en un campo oscuro en una cruz de la que intentan escapar? El campo podría tratarse de una metáfora: ese algo que se acerca con hoces en la mano va a cosechar a los crucificados, puede simbolizar esa cosecha espiritual de la que habla más de un libro esotérico (entre ellos, el grimorio contemporáneo Liber Sitra Ahra, refiriéndose a sacrificios humanos con fines de magia negra, o en el más halagüeño Moral and Dogma, aparte de las parábolas de Jesucristo, donde en varias ocasiones se hace referencia a una cosecha espiritual, en la que se recogen los frutos de lo que cada uno ha plantado).También se puede observar que se han convertido parcialmente en paja, ¿quizás son la paja que ha de ser separada del fruto [¿los iniciados?] durante la cosecha, según la parábola de Jesucristo? De hecho, Regardie se refiere explícitamente a la muerte como la segadora: «Saturno, que es la muerte, el gran Segador de todo» [18]; incluso popularmente se representa a la muerte con una guadaña. El hecho de que hagan círculos con la cintura podría significar que intentan protegerse de aquello que se les acerca (por el contexto, seguramente la muerte), puesto que, según nos indica Crowley en Magic in Theory and Practice, el círculo es la figura simbólica que protege al mago de las fuerzas externas hostiles: él las contiene, mientras que el triángulo las potencia, las incita a manifestarse físicamente. Respecto a los círculos en los rituales y el sentido de  la circunvalación del mago alrededor de ellos, es interesante la explicación de Israel Regardie [19] de que estos pueden servir tanto para invocar, recorriéndolos en el sentido de las agujas del reloj, como para disipar fuerzas invocadas, en sentido contrario. Es interesante observar que todos los movimientos circulares del vídeo son en sentido no deosil, por lo que, de significar algo, significarían disipación o protección, no invocación, ¿quizás se pretenda reflejar que los crucificados intentan desconvocar las fuerzas de Saturno?  En la escena del campo es destacable también la contraposición día-Bowie/noche-crucificados: mientras que vemos a Bowie bañado por luz solar, símbolo de Tiphereth, el Ángel de la Guarda, la iluminación, o, en el caso de ser blanca, de la misma Kether; por otra parte, los crucificados están bañados por la luz de la luna, símbolo de Yesod, la ilusión, las sombras, el Bajo Astral, donde las entidades son engañosas e incluso peligrosas.

Pasemos ahora a las sugerentes palabras «Something happened on the day he died, spirit rose a metre and stepped aside, somebody else took his place» [«Algo sucedió el día en que murió, el espíritu ascendió un metro y se echó a un lado, alguien ocupó su lugar»]. Teniendo en cuenta la imagen de los tres crucificados y que estos versos se cantan durante la escena de la «iluminación», podríamos pensar que se está hablando de Jesucristo y el día de su crucifixión. De ser cierta esta hipótesis, las palabras cobran sentido a la luz del gnosticismo y de otras corrientes cristianas primitivas [20]. Algunas de ellas defienden que Jesucristo no murió en la cruz, o al menos no la parte divina de Jesucristo, sino que Su espíritu, incapaz de morir y de sufrir, abandonó el cuerpo y Simón de Cirene ocupó su lugar, por lo que fue él quien sufrió y murió. Si es este el significado que Bowie nos quiere transmitir, quizás su mensaje es que los que mueren son los no iniciados (simbolizados por los tres crucificados que intentan zafarse de la cruz), mientras que el verdadero iniciado, al ascender y convertirse en un dios, no es capaz de morir espiritualmente.

Justo cuando Bowie comienza a hacer un círculo con el cuerpo (¿para protegerse de aquello de lo que intentan huir los crucificados?), vemos que la música vuelve a tornarse más oscura, así como las imágenes. A las escenas de un Bowie que vuelve a tener los ojos cubiertos por la venda se contraponen las del campo de los crucificados y las de unas mujeres, conducidas por una especie de sacerdotisa que porta la calavera, la cual parece ser «adorada» por ellas. Se trata, sin duda, de algún tipo de ritual. Puesto que en la primera escena en la que aparecen, en la que no está la sacerdotisa y se reúnen en torno a un centro, predomina el fondo rojo, si los colores tienen significado cabalístico es más que probable que el ritual sea de magia negra, ya que el rojo corresponde con la esfera de Marte, Geburah, el Destructor, esfera sephirótica empleada en magia negra para realizar hechizos de muerte (¿quizás sean ellas las que convocan aquello que se acerca a los no-iniciados?). Esto puede ser corroborado por la oscuridad de la siguiente escena femenina y por el hecho de que sean mujeres las que realizan el ritual, ya que el pilar de la Kabbalah utilizado para este tipo de rituales es el izquierdo, Boaz, el femenino, frente al de la magia blanca, masculino, y el místico, central o de la flecha, neutro. El hecho de que se utilice una calavera para el ritual puede también indicar que no se trata de magia blanca. Quizás al simbolismo femenino = magia negra, severidad, «mal» se haga referencia en el enigmático verso que Bowie repite una y otra vez: «On the day of execution only women kneel and smile» [«El día de la ejecución sólo las mujeres se arrodillan y sonríen»], que seguramente deba interpretarse no literalmente, sino como que los adoradores del Pilar de la Izquierda se alegraban de la ejecución (de Cristo, una vez más, se supone, por los versos anteriormente analizados sobre Su muerte según el gnosticismo, aunque también podría tratarse de la ejecución de alguien inmoral, puesto que el lado derecho del Árbol se caracteriza por el perdón o misericordia y el de la izquierda, por la severidad en los juicios), o, simplemente, que como el Pilar de la Izquierda está regido por Saturno, símbolo del tiempo y la muerte, sus adoradores comprenden que la muerte es la gran iniciación. Así, efectivamente, vemos que mientras que las mujeres parecen aceptar y adorar la muerte en el vídeo, los crucificados intentan escapar de ella, aunque esta escena también puede interpretarse como que los iniciados aceptan la muerte y su inevitabilidad, mientras que los ignorantes la temen y creen que pueden escapar de ella. Que la calavera sea adorada y esté llena de joyas es con toda probabilidad símbolo de que la muerte es reina y soberana, que gobierna sobre todos nosotros, ricos y pobres, iniciados o no iniciados, lo aceptemos o no, que es la reina del plano material, como parece indicarnos Mario Conde. Quizás por eso Bowie lleve la venda nuevamente, como símbolo de que, ante la muerte, hasta el que ha entrado en Kether no es más que un neófito masónico: como afirma Plutarco y bien recoge Manuel Pérez Cornejo, «la muerte es la verdadera iniciación» (de ahí que el primer paso para entrar en las sociedades secretas sea morir simbólicamente a esta vida). Sin duda, esta parte del vídeo admite estas y muchas otras posibilidades.

En este artículo hemos blandido nuestras armas mágicas y nos hemos enfrentado a alrededor de la mitad de la letra y a algunas de las imágenes, con más o menos éxito. Como parecen habernos desvelado la varita, la copa, el pentáculo y la daga, si ha tenido éxito nuestro ritual y no hemos contactado con una entidad astral engañosa, hemos observado que el mensaje principal que Bowie pretende transmitirnos con múltiples símbolos alquímicos, masónicos y cabalísticos es que su ascenso por el Árbol de la Vida que parece haber ido reflejando en las letras de sus canciones ha alcanzado la cima en Blackstar con su llegada a Kether, puesto que hemos visto que tanto el color azul del paisaje del astronauta como la estrella negra, la duración del vídeo, los centros en las circunferencias, las águilas, los diamantes, el bufón, la luz, el nombre sagrado Eheieh, volver a casa, la vela, etcétera, son todos ellos símbolos ligados a la vuelta a la unidad, al camino del Aleph o al mismo Kether. Es este el patrón común del simbolismo en el videoclip, sazonado por referencias a la muerte (que, después de todo, no deja de ser una vuelta al 1/0), como vemos en la calavera o en la crucifixión. Confiamos en haber descubierto al menos parcialmente el profundo velo que cubre el videoclip de «Blackstar», con la interpretación, más o menos acertada, esperamos que coherente, de unos cuantos símbolos, seguramente sólo gotas en el océano del simbolismo que se encuentra en las canciones de Bowie, y muy especialmente en «Blackstar»; el resto de símbolos y la interpretación verdadera y completa de los ya analizados será, con toda seguridad, más sutil y escapará a nuestra comprensión de no-iniciados, como parece disculparse Bowie en su última canción, «I Can´t Give Everything Away» [«no puedo desvelar todo»].

Al final del vídeo nos encontramos a un Bowie agonizante, al que parece que, por fin, tras retornar a su Malkuth de origen y haber completado su Gran Obra, le ha llegado esa iniciación verdadera y definitiva: la muerte. Tras su compleción, como indica Crowley en El libro de la ley, en circunstancias normales el iniciado muere, ya que no tiene más sentido seguir viviendo. Y, en cierto modo, eso fue lo que sucedió. A los dos días del lanzamiento del disco, Bowie falleció. ¿Es «Blackstar» su Gran Obra? Si el mensaje del vídeo en relación a su muerte es sólo su última performance o nos encontramos ante algo más trascendente, si Bowie era una blackstar y no sólo una popstar, es algo que tendrán que decidir ustedes.

Todas las imágenes son fotogramas del videoclip.

Notas:
[1] Pike 253 [traducción propia].
[2] Crowley «The Ouija Board – A Note».
[3] Palabra hebrea plural que significa literalmente «números» y se aplica para denominar las distintas esferas derivadas una de la otra por emanación de la divinidad de la cual son manifestación y cuyo conjunto forma los cuatro mundos. Su singular es «Sephirah». Para más información, véase Cábala mística, de Dion Fortune; Moral y dogma, de Albert Pike, capítulo 28; Enseñanzas secretas de todos los tiempos, de Manly Hall, capítulos 24-27; consúltese La Kabbala: La filosofía religiosa de los hebreos, para una aproximación histórica y filosófica a la Kabbalah y los sephiroth.
[4] Pike 380 [traducción propia].
[5] Liber Sitra Ahra 35.
[6] Pike 506-507 [traducción propia].
[7] «[...]se vuelve puro oro. En la naturaleza espiritual del hombre esto se llama regeneración; en el cuerpo material de los elementos se llama transmutación. Como en los universos espirituales y materiales, así en el mundo espiritual.» Hall 460.
[8] Pike 500 (traducción propia).
[9] Liber Sitra Ahra 37.
[10] Regardie, The Garden of Pomegranates, 39.
[11] Franck 134.
[12] Regardie, The Tree of Life, 223-224 [Traducción propia].
[13] Conde 97.
[14] «Muchas tradiciones usan una única vela para representar la Fuente (Kether o Ain Soph Aur en la Qabbalah)». En http://www.pagannews.com/wp/category/correspondences/elements. 
[15] «De C9 vino C10, el tercer Reino; la Jerarquía es la Humanidad, los Ishim, las Almas de los Hombres Justos.» Hall 351 [traducción propia].
[16] «En hebreo, Yahvé puede traducirse como “yo soy”, que proviene del Libro de Génesis, cuando Moisés preguntó por el nombre del ente que le daba órdenes, y respondió “Yo soy el que soy”» Stiff [traducción propia].
[17] Fortune 72.
[18] Regardie, The Tree of Life, 224.
[19] Ibid, 143-144.
[20] Véase Pike, capítulo 26.

Bibliografía: libros
Conde, Mario: Economía y espíritu. Séneca: Córdoba, 2010.
Crowley, Aleister: Confessions, Magick in Theory and Practice, Magick without Tears, The Book of the Law y «The Ouija Board – A Note» se pueden consultar en hermetic.com/crowley.
Fortune, Dion: Mystical Qabala. En www.golden-dawn.com
Franck, Adolphe: La Kabbala: La filosofía religiosa de los hebreos. Barcelona: Humanitas, 2009.
Hall, Manly P.: The Secret Teachings of All Ages. En www.sacred-texts.com
Paimon, Aka: Liber Sitra Ahra. En www.academia.edu.
Pike, Albert: Morals and Dogma. En www.sacred-texts.com.
Regardie, Israel: A Garden of Pomegranates y The Tree of Life: An Essay in Magic en www.laberintoermetico.com

Bibliografía: artículos y entradas de blog
Gómez, José Manuel: «'Lazarus', la despedida de David Bowie». En El Mundo, 11/01/2016.
Pérez Cornejo, Manuel: «Música iniciática: "Black Star" y "Lazarus" de David Bowie». En Blogeleusis: Filosofía, y más allá...
Prieto, Darío: «Así suena 'Blackstar', el disco de David Bowie». En El Mundo, 18/12/2015.
Sin firma: «El nuevo disco de David Bowie, «Blackstar», plagado de pistas sobre su muerte». En ABC, 11/01/2016.
Stiff, Kyle B: «David Bowie’s Blackstar: Possible Occult Interpretations». En kylebstiff.wordpress.com.
Autor desconocido: «El universo oculto de David Bowie y el Significado de "Blackstar"». En expedientesilluminati.blogspot.com.es.
Autor desconocido: «The Fifth Element — Spirit». En www.pagannews.com.